El circonio es un elemento químico de símbolo Zr y número atómico 40. Es un metal común en minerales como el circón. Tiene una dureza Mohs de 5. La masa atómica del circonio es 91,224 u. Tiene un radio atómico de 206 pm (radio de Bohr) y un radio covalente de 148 pm. El punto de fusión del circonio es 1855 °C (2128 K). El punto de ebullición del circonio es 4371 °C (4644 K).
Su nombre proviene de la palabra persa ‘zargun’, que significa ‘color dorado’, reflejando el tono de las gemas de circón en las que se encontró por primera vez. Descubierto en 1789 por el químico alemán Martin Heinrich Klaproth, el circonio se ha convertido en un material valioso en numerosos campos, desde la industria nuclear hasta la joyería.
La obtención del circonio puro es un proceso complejo, ya que se encuentra naturalmente mezclado con otros elementos como el hafnio. Sin embargo, una vez refinado, exhibe propiedades químicas notables, como una alta resistencia a la corrosión y una estabilidad excepcional frente a la mayoría de los ácidos, excepto el fluorhídrico y el ácido sulfúrico en caliente.
En la industria, el circonio se utiliza para fabricar reactores nucleares, tuberías e intercambiadores de calor debido a su resistencia a ambientes corrosivos. Además, sus aleaciones se emplean en la fabricación de materiales resistentes a condiciones extremas, como crisoles y moldes de fundición.
En el ámbito de la salud, el circonio no se considera tóxico y no se le atribuyen efectos nocivos para el medio ambiente. Esto lo hace adecuado para aplicaciones médicas, como implantes y prótesis, donde su biocompatibilidad es esencial.
El circonio también desempeña un papel crucial en la geología, ya que los cristales de circón se utilizan para la datación radiométrica, proporcionando información valiosa sobre la historia de la Tierra y sus procesos geológicos.


